¿Qué es la biomasa?

Habíamos utilizado biomasa durante milenios antes de que los combustibles fósiles conquistaran el planeta desde el siglo XIX. Pero vuelve a cobrar protagonismo ahora que estos están en recesión y se ha demostrado que son un peligro medioambiental.

Estamos en un momento especialmente brillante para este renacimiento. Pero, antes de profundizar en sus ventajas, ¿sabes qué es la biomasa? A continuación hablamos de ella y de su importancia.

Las fuentes de energía renovables, a escena

Las plantas crecen gracias a la energía de la luz solar y al dióxido de carbono de la atmósfera. Este carbono es captado y transformado en estructuras biológicas como, por ejemplo, madera, corteza u hojas. Pero también en las cáscaras de los frutos o los huesos y, en definitiva, cualquier tejido de la materia orgánica vegetal y animal.

Cuando esta materia orgánica se quema, se libera su carbono y energía. Eso es lo que entendemos como biomasa: un combustible de origen biológico que es posible renovar. Siempre hay plantas en crecimiento para proporcionar leña, rastrojos y otros restos combustibles. El ciclo siempre está en marcha.

Las fuentes de energía renovables son especialmente interesantes precisamente por esa característica. Nos permiten aprovechar desechos orgánicos y producir energía sin temer al agotamiento de los recursos. Efectivamente, la materia orgánica se agota una vez quemada, pero el sistema productivo nos permite asegurar un suministro constante. Así, podemos clasificar estos combustibles en diferentes tipos:

  • Naturales. Proceden de un origen directamente silvestre, como la tala y poda forestal y el desbroce y mantenimiento de los montes y campos.
  • Residuales. Se producen como residuo de algún proceso industrial en el que se emplee materia orgánica. Podrían ser, por ejemplo, los restos de la industria alimentaria, papelera o maderera.
  • Agrícolas. Los excedentes y restos de la actividad agrícola suponen millones de toneladas de material combustible cada año.
  • De cultivos energéticos. Se trata de un sector específico de la agricultura no dedicado a la producción de alimentos o fibras, sino a la obtención directa de combustible de alta capacidad energética.

Las ventajas de estas fuentes de energía renovables

La materia orgánica combustible se utiliza como fuente de energía doméstica e industrial o incluso para producir electricidad en centrales térmicas. Sea a pequeña o gran escala, la quema de este combustible presenta unas ventajas innegables. Además de la más evidente, ser fuente de energía, debemos destacar:

  • Eliminación de residuos. Lo que de otra forma acabaría en vertederos interminables, aquí se convierte en un valioso recurso energético.
  • Equilibrio de emisiones de CO2. La combustión libera CO2, pero es la misma cantidad que antes se captó de la atmósfera para hacer crecer a las plantas. No se emiten más gases de efecto invernadero que los que se sustrajeron previamente.
  • Economía. Es un combustible asequible, abundante y barato en comparación con otros. Convierte lo que sería basura en algo con valor económico. Se crean puestos de trabajo y se estimula la industria en el medio rural.

En definitiva, la biomasa nos permite conseguir energía al mismo tiempo que reducimos el impacto medioambiental. ¿Se puede pedir más?